VIDEOJUEGO CALL OF DUTY 4
MODERN WARFARE PARA XBOX 360
El lanzamiento de Call of Duty 4: Modern Warfare supuso
un torbellino en la industria, gracias a su experiencia cinematográfica,
al soplo de aire fresco en el género bélico, y, a día de hoy, en su más
que sólido componente online. Pocos podrían predecir que este título
llegaría a rebasar incluso al omnipotente Halo 3, pero así ha sido. El
sistema de niveles es de lo más adictivo –muchos pasamos ya de varios
prestigios-, los desafíos aportan un gran incentivo para diversificar
nuestro estilo y, en general, el conjunto está tan bien diseñado que sólo
podemos quitarnos el sombrero ante el trabajo hecho por Infinity Ward.
Bien es cierto que el contenido descargable supone un
arma de doble filo; por un lado, tenemos a ese sector numeroso de
jugadores conocedores de hasta el más ínfimo resquicio en cada mapa, y
por el otro están aquellos que toman el mando de vez en cuando, soltándolo
al rato. La opción de un pack de mapas depende de qué tipo de jugador
sea cada uno: sólo si somos jugadores asiduos encontraremos la
recompensa al rascarnos el bolsillo con esos casi 10 € a cambio de
cuatro mapas.
Cuatro mapas que vienen en el momento idóneo, todo sea
dicho. Ya llevamos tiempo, demasiado quizás, recorriendo las mismas
zonas, así que tener la opción se agradece –aunque al fin y al cabo
lo quieran rentabilizar. También es un gran atractivo la oferta de
doble experiencia que nos dan dichos mapas: de recorrerlos, ganaremos
por matar o completar objetivos dos veces más de lo que lo haríamos en
cualquiera de los antiguos. Hay que señalar que esto no pretende ser
una comparativa con su principal competidor, Halo 3, no sólo porque su
enfoque lúdico sea completamente opuesto, sino porque además no serviría
para señalar el objetivo de esta reseña, que es recomendar o no la
compra del Variety Pack para los poseedores de Modern Warfare.
Cuatro mapas, cuatro estilos
Emisora, Riachuelo, Chinatown y Killhouse. Cuatro mapas que responden a
la necesidad de brindar nuevos escenarios donde poder desarrollar estos
espectaculares conflictos. Con dos de ellos basados en secciones de la
historia principal –Chinatown y Killhouse-, no pretenden
reinventar la rueda, ni proporcionar situaciones diametralmente
distintas a las ya vistas. Sin rizar el rizo, aportan frescura por la
personalidad que emanan y por una más que pensada disposición,
enfocada a modos de juego concretos sin relegarlos, no obstante, a
compartimentos estancos. Son como los vistos hasta ahora, con sus pros,
sus contras, sus modos de juego ideales y otros que no lo son tanto.
Para disfrutarlos no tendremos una lista de juego concreta para ellos,
sino que se añaden a la rotación de mapas normal. Al principio será más
común topar con ellos, pero posteriormente las posibilidades se igualarán
con los antiguos.
Comenzaremos por Chinatown, un entorno urbano basado en
el pequeño barrio chino. De ambientación nocturna, su belleza destaca
por las luces rojas que inundan cada calle. No hay más que echar un
pequeño vistazo para darnos cuenta de que es la ciudad menos castigada
por la guerra. Pero no por ello es menos letal: con pocas calles para
recorrer y muchos edificios desde los que apostillarse, será mortal
torcer la esquina inconscientemente. Es un mapa perfecto para Dominación,
Guerra por equipos o Buscar y Destruir, donde la tensión se acumula
hasta el último instante.
Riachuelo es el de mayor extensión del pack. Situado
en un pequeño pueblo, con varios grupos de casas divididas por un río,
esta enorme extensión de terreno natural se vendrá abajo por el fragor
de la batalla. Ni que decir tiene que el ver dos bases tan alejadas la
una de la otra, hará que cualquiera pueda ser carne de francotirador.
Por otro lado, la simetría ayuda a las grandes contiendas, con lugares
siguiendo el curso del río que son apropiados para duelos entre
infantería. Mercenario por equipos o Guerra terrestre son los modos que
más se prestan para el mapa más diverso de los cuatro.
Emisora será reconocible para todos aquellos que
completaron los primeros capítulos de la historia, con la búsqueda
incansable del terrorista Al-Assad en Oriente Medio. Es, quizás, la
representación de una de las zonas más complicadas del juego, aunque
tiene algunos añadidos como el hall a la entrada, la azotea o algunos
pasillos dentro del edificio. Así, cualquier partida realizada entre
estas cuatros paredes será un auténtico infierno: granadas que te
puedan tirar desde los balcones, enemigos apostillados detrás de
cualquier pared o pila de televisiones… además, hay zonas más
abiertas donde poder reagruparse. De extensión media, cualquier tipo de
jugador se sentirá a gusto aquí, ya sea un francotirador que pretenda
quedarse en la retaguardia o un hombre de acción que quiera estar en
primera línea de fuego. Esta virtud es lo que lo hace tan dado a Guerra
por equipos. En dominación la brutalidad llega a límites estratosféricos,
ya que durar más de diez segundos manteniendo la posición es casi una
proeza.
Por último tenemos Killhouse, o lo que es lo mismo, la
zona de entrenamiento que recorremos en el tutorial de la campaña para
un jugador. Poco podemos decir sobre este mapa, ya que es simplemente
una pequeña nave con apenas sitios para esconderse. Esto hace que
cualquier intento de formar partidas táctica termine en fracaso por el
festival de explosiones, disparos y por lo tanto muertes que habrá a
todas horas. Perfecto para enjaularse, para partidas más discretas y
puristas –modo extremo, sin HUD ni ayudas-, y para aquellos que no
teman encontrarse al enemigo cara a cara. Quizás el que menos aporta de
los cuatro, pero de agradecer igualmente.
Conclusión
Variety Pack no reinventa el concepto del multijugador en CoD4. Tampoco
lo pretende. En cierto modo, son variaciones de propuestas ya
exploradas, lo que no quiere decir que no se muestren personales en su
ejecución. Lo único achacable es la poca originalidad por parte de los
desarrolladores, trayendo en la mitad del pack localizaciones ya vistas
–y para aquellos que se completaran la campaña más de una vez, bien
recorridas-. Pero quitándole estas minucias es una compra casi obligada
para aquellos que le dediquen cierto tiempo a este completísimo título.
Chinatown es más que frenético, Emisora es tan versátil como
impredecible, Riachuelo es muy estratégico y, Killhouse, simplemente
personal. Decenas de horas extra aseguradas para los amantes de la
guerra moderna.
Lo mejor
- Bastante variados en enfoque
- Chinatown y Emisora, brutales
Lo peor
- Lo de siempre, el precio
- Killhouse, aunque tiene su punto, es el más prescindible de
los cuatro